martes, 3 de enero de 2012

No extrañar o dejar de amar


¿Qué dolerá más? ¿El no ser amado o no ser extrañado? ambas tienen su matiz directo al sentimiento que pueda tener una persona, se podría extrañar sin amar, pero difícilmente se puede amar sin extrañar. Lo de extrañar sin amar, va en la costumbre, en determinada rutina, que al acabarse deja un halo de nostalgia, que muchas personas confunden con querer volver a amar a esa persona, cuando es lo más lejano de la realidad. 

Ambas situaciones causan sentimientos de infelicidad, desesperación, agonía y sentir que la propia vida se va de las manos. Lo anterior no solo aplicaría a una relación amorosa, sino también al amplio espectro de las relaciones humanas, así que depende del punto de vista de cada quien cómo se asume el interrogante. Es importante asumir que el dejar de ser amado o extrañado, implica no ser más ese otro para esa persona, se pasa a un estado inferior de importancia, por decirlo en palabras más directas y sin anestesia moral alguna.  

Cuando no se extraña, suceden un sinnúmero de situaciones y de pensamientos, los cuales van desde asumir una indiferencia hacia esa persona, hasta simplemente asumir que ya no hace falta en la vida, que incluso da lo mismo verla viva o muerta. Es algo complicado, y como seres humanos luchamos por no ser olvidados, pero viéndolo desde este punto de vista, la real muerte sería el no ser extrañado por nadie. El olvido es otra forma de muerte, pero el olvido iría desvaneciéndose, que puede cambiarse por algún extraño azar en una esperanza, pero el no extrañar implica que, ni regresando esa persona, nada cambiaría y el sentimiento es el mismo. 

El dejar de ser amado implica que ya esa persona no se descubre en ti, siente que, tal vez, eso que alguna vez sintió desapareció lentamente, que las señales no advirtieron lo suficiente y simplemente todo acaba. Sin embargo, esa persona amada puede hacer falta en ciertos momentos, incluso para reír mientras se habla de recuerdos graciosos. El dejar de ser extrañado, sería una real condena al ostracismo emocional de una persona, ya no basta nada, se llega a una indiferencia, que dichos sentimientos desaparecen, ya esa sonrisa te da igual, esas palabras que solo esa persona te puede decir se sienten vacías. Y lentamente te das cuenta que solo fue algo pasajero, que ya nada será igual, no porque no quieras, sino porque ya no sientes.

Los sentimientos humanos suelen ser complejos, aunque en ocasiones suelen ser muy predecibles, pero en esa mínima probabilidad sorpresa se puede ver algo de sentido en la vida, en que ciertas situaciones que se creen inamovibles son susceptibles de cambiar. ¿A dónde fue a parar esa sensación vitalista en los ojos de esa persona? de sentirlos por un momento indispensables para la vida, que el agua, el viento, más que la sangre misma. 

Ahora el asunto termina en interrogantes ¿Qué pasa cuando se deja de extrañar?... ¿Recobramos nuestra vida? ¿Perdemos a ese ser amado? o simplemente ya somos  incapaces de sentir, por ese ser que nos confió su vida en función de nuestros sentimientos entregados en un pasado que se suponía siempre iba a durar para toda la vida.  

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente publicación!

Anónimo dijo...

Me agradó..que manera de reflexionar sobre este tema!... Esa sensación de saberse - no extrañado - por quien alguna vez nosotros fuimos importantes, es abrumadora y dolorosa...Pero el extrañar a esa persona que también fue importante y llenaba nuestro ser en algún momento de nuestras vidas..es un tormento igual de doloroso. Sensación puede durar mucho tiempo, si no nos ocupamos en otros asuntos que nos interesan...Solo hay que recordar que fue lo que nos hizo dar el paso de creer que era mejor no seguir con esa relación a continuar en ella y de cualquier modo seguir sufriendo...y aferrarse a esa idea...para intentar salir a adelante.